La catástrofe provocada por fenómenos meteorológicos extremos, como huracanes, tormentas, inundaciones o terremotos, no solo afecta a las estructuras comunitarias, sino también las personales haciendo que las personas afectadas sufran psicológicamente. Las consecuencias psicológicas son variadas, destacando el desequilibrio emocional, fundamentado por la pena y la ira.